CASO DE VICTIMIZACIÓN DE TIPO ACTIVO.
ANÁLISIS:
El informe realizado al grupo tres destapa un posible grave caso de acoso escolar.
Es un grupo de 28 alumnos con una edad media de 11 años y un 54% de chicas.
En el informe realizado manifiestan tener un buen ambiente de trabajo, hay tranquilidad para trabajar en clase y la mayoría tienen amigos en el grupo; sin embargo, también señalan la existencia de conflictos entre compañeros.
Todos los alumnos señalan a la alumna 24 como posible objeto de bullying y la mayoría declara haber sido testigo de los abusos. Estos testigos dicen que principalmente la aislan, rechazan o hablan mal. Algunas veces ha sido maltratada físicamente e insultada o intimidada.
Urge, por tanto, una intervención para detener y revertir la situación.
INTERVENCIÓN.
1.- Con la alumna 24.
-Entrevista con la alumna.
Se entrevistará a la alumna para recabar información desde su punto de vista. Ya ha manifestado que se siente insultada, rechazada, agredida... Manifiesta que el acoso tiene lugar, además, a través de las redes sociales. Sus compañeros no habían hecho referencia a este dato, luego es posible que todavía no se haya extendido demasiado. Será necesario recabar información sobre la frecuencia de dichas conductas, la gravedad y los tipos de violencia recibida.
En esta misma entrevista se intentará que la alumna seleccione compañeros que puedan apoyarla en las clases y fuera de ellas. Buscaremos que seleccione alumnos prosociales que puedan ser una ayuda eficaz en momentos necesarios.
-Entrevista con los padres.
La alumna dice haber comentado con los padres el problema- aunque éstos no se hayan puesto en contacto con el centro para comunicarlo. Será por lo tanto una sesión en la que se recabe información y se acuerden medidas comunes para, por un lado atajar este problema y, por otro y a largo plazo, ayudar a esta alumna a mejorar sus relaciones sociales y su autocontrol.
2.- Con el entorno.
Se buscará crear alrededor de esta alumna un "colchón de confort": alumnos que no han votado en su contra en el sociograma, los alumnos que ella ha elegido y los alumnos prosociales señalados por todos los compañeros. En los espacios comunes, serán los profesores y los alumnos prosociales/mediadores los que se aseguren de que los acosadores no se acerquen a la alumna.
El orientador formará a estos alumnos prosociales en el rol que deberán adoptar en estas circunstancias. Siempre teniendo en cuenta que serán los profesores los que tomarán medidas en el caso de ser requeridas.
Con todo esto se intentarán detener de raíz los insultos y las agresiones.
El tutor programará varias sesiones sobre inteligencia emocional, empatía y acoso con el grupo para ayudarles a entender la situación y a adoptar posturas tendentes a solucionar el problema y a apoyar a su compañera
3.- Con los acosadores.
El tutor, junto con el jefe de estudios y el orientador se entrevistarán con los acosadores y sus familias. Se aplicarán el RRI y se abrirá expediente disciplinario a dichos alumnos con las sanciones que marque dicho reglamento.
Se orientará a los padres hacia programas de reeducación de conductas para que los alumnos comprendan la magnitud de sus actos y reflexiones y aprendan para no repetir dichas conductas en el futuro.
El ciberacoso estará incluido en todo momento en este expediente disciplinario. Se analizarán las acciones realizadas, y se tomarán las medidas oportunas para que esto no vuelva a ocurrir.
SEGUIMIENTO.
Los primeros días se hará un seguimiento diario de la situación. Se pedirá a profesores, alumnos y padres que comuniquen cualquier situación que pudiera tener relación con los hechos anteriores.
De ahí en adelante, se hará una reunión quincenal con los profesores, alumnos prosociales, padres y alumna 24 para comprobar avances en las relaciones con el grupo y posibles problemas.
La falta de incidencias hará que se vaya espaciando este seguimiento.
Se realizará un nuevo sociograma tras dos meses y se contrastará la información.
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